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Masaje Lingam


Lingam es una palabra sánscrita que se refiere al miembro sexual masculino. Una traducción no totalmente acertada, pero lo suficientemente correcta como para servirnos ser “vara de luz”.

En el Tantra, como podemos suponer, la visión que se tiene del pene es distinta de la que se tiene típicamente en el oeste. En el Tantra, el pene es visto de una forma honorable y respetable, como una verdadera “vara de luz” que canaliza placer y energía creativa.

La búsqueda
Como en todos los masajes relacionados con el sexo tántrico, la idea del masaje lingam va mucho mas allá que el simple goce sexual del momento. La intención es crear un espacio de comodidad y relax para el receptor, un espacio propio en el que el placer que percibe a través de su lingam se multiplica por un sin numero de veces.

Y su compañera, la parte dadora, recibe el placer de dar, de estar con su pareja en un momento de total intimidad, en que se rinde a su lado más gentil y delicado, en que encuentra un placer especial.

Y, como una pareja, ambos consiguen una unión que el simple sexo genital no consigue, la creación de un espacio de intimidad donde el conocimiento del otro se hace mas y más fuerte a cada momento, donde se comparte todo con la seguridad que da el compañero. Puede, además, ayudar a superar traumas relacionado con lo sexual.

Es, por ultimo, una forma de placer sexual segura, si se toman los recaudos necesarios (guantes de látex).

Pero no hay que creer que el objetivo principal del masaje lingam es llegar al orgasmo, Esta es tan solo una experiencia mas que placentera que puede acompañar al masaje, pero no es el fin en sí mismo. Será bienvenido, pero no buscado como único objetivo.

La idea es masajear el lingam, incluyendo los testículos y, en especial, el punto sagrado, que es el equivalente en el individuo masculino del famoso punto g femenino.

La gran diferencia que el hombre encontrara en esta practica sexual con respecto a la habitual es que, mientras en el sexo occidental su función es netamente activa y con el fin de conseguir un objetivo, en este masaje su función es pasiva, relajándose al placer que le puede dar su compañera y entrando en contacto con su lado más receptivo e intimo, dejándose llevar por el masaje, no tratando de tomar control del mismo.

Esto puede no ser fácil para el hombre en un principio, pero necesita aprender a ser receptivo y abierto con la experiencia, a lograr realmente relajarse, para sacarle todo el provecho.

El viagra: Mejora el rendimiento?

Poco después de haber sido lanzado –en 1988- el famoso sildenafil, medicamento específico para la impotencia , en el marco del 152th Congreso de Psiquiatría de la American Psychiatric Association, que transcurrió en 1999 en Washington DC, USA, debatimos con un grupo de expertos de todo el mundo, si esta medicación podría llegar a usarse para “mejorar el rendimiento”, lo que los norteamericanos llaman improvement (algo así como una función “mejoradora”). Esto dio lugar a un encendido debate puesto que muchos colegas sostenían que no se podía dar un medicamento para la disfunción eréctil para un uso “recreacional o frívolo”, como lo llamaron algunos. Los años han pasado, el Viagra se constituyó en uno de los fármacos más vendidos en el mundo, y ahora vemos que muchos varones lo toman para aumentar su rendimiento, su potencia, el monto del placer, aunque no padezcan de ninguna disfunción.

Esto que aun hoy es centro de controversias ha sido zanjado por los usuarios, quienes lo utilizan para de aumentar el hedonismo y el erotismo en sus relaciones amorosas.

A veces se equipara el sexo con el trabajo, como una obligación más en la vida diaria, en lugar de verlo como una trama en la cual dos personas se relacionan, disfrutan, se di­vierten, tratando de tener el mayor placer y acer­camiento posible. Hay varones que lo toman como una prueba, un examen y sólo miran cuán rígido tienen el pene, cuánto tiempo les dura erecto y cuántos or­gasmos tuvo la pareja.

La preocupación de obtener los objetivos que fija el ideal del yo lleva a elevados niveles de ansiedad, por el temor de no poder alcanzar esos objeti­vos; como la ansiedad tiende a bloquear la respuesta sexual, entramos en un círculo vicioso.

En muchas oportunidades le damos mucho más jerarquía al trabajo que al placer. Es común ver como los varones pueden llegar a trabajar hasta los fines de semana pero nos cuentan "que no tienen tiempo para leer, escuchar música, hacer actividad física y menos para el erotismo". Los norteamericanos, afectos a nominar todo, llaman a estos personajes adictos al trabajo: "workaholics" . Ante las dificultades sexuales siempre pueden tener la excusa del estrés, de los problemas laborales, de la falta de tiempo.

Siempre me preguntan cuál es la cantidad de relaciones que "hay que tener" y cuál es la correcta, pensando en la competición. No hay forma correcta de hacerlo ni metas especiales que alcanzar ni estadísticas que emular. Debería ser aquello que cada uno quiere que sea, en el momento que sientan que es mejor y satisfaga a ambos.

El período refractario es el tiempo que tendrá que pasar -que no es igual para todas las personas- para conseguir una nueva erección luego de un orgasmo. En esto se diferencia de la mujer que puede tener orgasmos múltiples. Casi todos los varones jóvenes tienen uno o dos orgasmos por encuentro, quedando muchas veces satisfechos con el primero, y que si bien es cierto que en algunas situaciones se pueden tener más, esto no significa un criterio de normalidad o anormalidad. Recordemos que las relaciones sexuales no son mera­mente orgasmos sino también el momento pre­vio (juegos, caricias, besos, variaciones en la po­sición), ya fuera con penetración o sin ella. Vemos con frecuencia a varones que dicen "sí, un poco de juego está bien, pero yo prefiero ir a los papeles, sin la penetración para qué sirven". Quizás sería bueno que experimentaran, y esto es un consejo que les cabe a los varones con o sin problemas sexuales: juegos eróticos sin la necesidad imperiosa, ineludible, impostergable de la penetración.

Algunos colegas piensan que si alguien necesita tomar una medicación para mejorar sus erecciones es “porque algo les estaba faltando”, pero lo cierto es que muchos lo quieren tomar para lograr mayor goce y duración en sus encuentros amorosos, para conseguir más rápido sus erecciones, para llegar a tener más erecciones en esos encuentros, para dar mayor satisfacción a sus parejas. Y si alguien quiere tomar un medicamento para mejorar su calidad de vida, ¿quién podría cuestionarlo? Si esta persona ha sido, al menos una vez, controlada por un médico, instruida en sus diferentes posologías y en su correcto uso (relación con las comidas y con el alcohol, respecto a las interacciones medicamentosas), creo que el sildenafil –al cual ahora se le suman el tadalafilo y el vardenafilo - es un recurso eficaz para disfrutar del amor y el sexo.

El Viagra (citrato de sildenafil) es un medicamento que cambió la historia de la Farmacología, la Sexología y la Medicina, marcando un camino del cual no se volverá: el hecho de conocer el mecanismo íntimo de la erección y la acción específica del fármaco en el lugar específico, augura a los varones que no descuiden otros factores indispensables del erotismo -que no pasa sólo por las pastillas ni por sus partes genitales o por el falo erecto- una larga, placentera y satisfactoria vida sexual.

 

El erotismo del sexo anal

¿Sabe usted todo sobre sexo anal?

¿Qué puede proporcionarle el sexo anal a las mujeres que lo practican, o qué curiosidades tienen aquellas mujeres que quieren practicarlo y aún sienten algún temor?

El sexo anal como ya sabemos, tiene una definición muy amplia, es cualquier estímulo oral, peneano o manual de la región anal con objetivo de proporcionar placer, con fin erótico. En un primer momento, es necesario investigar cuales son las reales expectativas y los deseos implícitos que están detrás de esa práctica aún no muy aceptada por la mayoría de las mujeres. La región anal posee innumerables terminaciones nerviosas y proporciona mucha sensibilidad cuando es acariciada y estimulada. Debido a eso puede haber mucha excitación con el sexo anal. Para eso algunos cuidados deben ser recordados siempre, como por ejemplo:

Los preliminares, los besos, los abrazos, caricias, sexo oral, en fin, todo debe ser hecho para que la mujer quede altamente excitada, para que haya una preparación del cuerpo femenino para el sexo anal.

El preservativo es un requisito fundamental, sin él jamás practique el sexo anal, pues la transmisión del vírus del SIDA y de DSTs se multiplican con facilidad por el sexo anal. El preservativo debe ser único para cada acto sexual, debe ser cambiado siempre que vaya a practicar el sexo vaginal o el sexo anal nuevamente.

El uso de lubricantes es factor indispensable también, pues el ano no es elástico como la vagina y tampoco produce lubrificación como en la excitación vaginal. Encontramos en farmacias gel a base de agua para reducir la fricción del pene con el ano.
Es importante que la mujer sepa que los reflejos eróticos que resultan del estímulo anal y vaginal son absolutamente idénticos. A las mujeres les parece estimulante la penetración que no se da por el canal vaginal, visto con eso que el contacto oral-genital, es una de las alternativas más comunes. El sexo anal también posee sus ventajas. Permite al hombre mientras hace la penetración anal, que estimule la región vaginal y clitoriana, de modo que tendrá estimulo y excitación además de fuertes dosis de placer. La descarga sexual es bastante excitante para muchos que practican el sexo anal, y para las mujeres de más edad donde la vagina está dilatada por el parto u otras razones. La falta de tonicidad y de sensibilidad vaginal puede ser equilibrada con la penetración anal. El sexo anal con el uso indispensable del preservativo se torna garantía de proceso contraceptivo que deja ambos compañeros con más satisfacción y libertad por saber que no habrá concepción.

Creo que para la mayoría de las mujeres, el sexo anal aún es visto como sinónimo de intimidad, es necesario un grado de conocimiento mutuo de los deseos del otro, de tiempo de convivencia, de confianza. Para la mujer esos requisitos son importantes, pues es una entrega aún difícil para algunas de ellas. Siendo así, el amor y la complicidad pueden contribuir y mucho para la decisión de la mujer a realizar el sexo anal.

Meditando un poco más sobre el tema en cuestión, podemos averiguar que la entrega de la mujer al sexo anal con gran afecto, puede significar, que el hecho de saber que el hombre realizará el sexo tan deseado y esperado, estará satisfecho y feliz por estar practicando el sexo anal, que todo ese momento, también traerá mucha satisfacción para la mujer, que va a ver en su hombre, toda una esfera de placer y alegría.

ALGUNOS CONSEJOS PARA LA PRACTICA DEL SEXO ANAL.

A continuación les mostramos unas prácticas que pueden realizarse independientemente, o una después de la otra, para una estimulación progresiva, que determinará el éxito de sus experiencias anales.

Con la lengua: el anilinctus
Antes de detenerse en las nalgas, lama las zonas erógenas de su compañera. Luego, continúe con la raya, el contorno del ano, hasta llegar al mismo ano, zona muy sensible. En esos momentos, su compañera empieza a sentir una sensación caliente muy excitante.

Con un dedo o un juguete sexual
Suavemente Introduzca en el ano un dedo o, mejor aún, un consolador liso y lubrificado. Deténgase un momento, para que el esfínter de su compañera se habitúe a esta nueva sensación. Efectúe luego un movimiento circular, que ayudará a relajar a su compañera. Empújelo un poco más hacia adentro, al mismo tiempo que realiza un movimiento de vaivén; asegúrese de que su compañera sigue sintiéndose a gusto.

Esta estimulación puede resultar muy placentera. Puede realizarse antes de la penetración anal, o acompañar la penetración vaginal o el sexo oral. La mujer puede también estimular la próstata de su compañero y aumentar así la intensidad orgásmica.

Con el pene : la sodomización
La mujer puede estar acostada bocabajo, de pie (de espaldas al hombre), acostada de lado, o sentada encima de él : en esta última postura controla mejor la profundidad de la penetración. Si optan por la postura del galgo, la mujer tendrá que levantar su tórax para facilitar la penetración. Lubrifique el pene abundantemente (sobre todo el glande) y el ano. Comience penetrando lentamente. La primera vez, quizá no lo pueda meter entero, sobre todo si su compañera no está totalmente relajada. Pero con un poco de tacto y ternura, no se le deben presentar mayores complicaciones.

Antes de llegar a la mitad del camino, deténgase para que ella se habitúe. Comience entonces a efectuar un movimiento de vaivén? suavemente. El hombre tiene que estar siempre muy atento a las reacciones de su compañera, y detenerse si ella se queja. En dicho caso, se volverá hacia atrás, hasta que ella se encuentre más a gusto. El hombre puede estimular simultáneamente el clítoris, o dejar que se ocupe de ello la mano experta de su compañera, lo que, a buen seguro, le producirá un orgasmo muy intenso. Alcanzada la cumbre del placer, el hombre se retirará suavemente.

 

Explota el Tuppersex

En la mesa no faltan las galletitas, las medialunas y los cañoncitos de dulce de leche. Tampoco faltan los vibradores de todas las tallas, los condones de varios colores, las bombachas en miniatura y las cremas estimulantes con olores ricos. Sentadas en redondo, comiendo y tomando tecitos de hierbas, ocho mujeres de más de 40 años hablan con confianza, como si se conocieran desde el jardín de infantes. La particularidad: se cuentan con lujo de detalles sus últimas frustradas, exitosas o graciosas experiencias sexuales . Mientras, compran -como si fueran perfumes, ollas o envases plásticos- distintos juguetes eróticos para sorprender a sus maridos o a sus amantes.

Recién llegadas a la Argentina, estas singulares reuniones son un gran éxito en los Estados Unidos y en varios países de Europa (especialmente las realizadas por el famoso sex shop madrileño Maleta Roja). Su forma de comercialización remite directamente a las clásicas reuniones de cosméticos: venta directa y personalizada de productos de sex shop en casas particulares, organizada por alguna voluntaria . “Me animé a tener un consolador sólo porque estaba entre amigas y porque no había que entrar a un local de esos para comprarlo”, explica Rosario, profesora de historia de 45 años, separada hace dos y con tres hijos. Mujer que, como muchas otras, se subió a esta moda inspirada en un fenómeno mundial: el de llamado Tuppersex , que nació hace cinco años en el sur de Estados Unidos.

En California, por ejemplo, Passion Parties es la empresa pionera del Tuppersex yanqui: con ventas que superan los 20 millones de dólares y cerca de 4 mil vendedoras cautivas, su perfil de consumidora/promotora va desde amas de casa y ex maestras hasta señoras jubiladas . Se entiende: las “chicas Tuppersex” no son mujeres en minifalda sino todo lo contrario: son personas comunes y corrientes que llegan a las reuniones con una sana sonrisa, muy dispuestas a enseñar los secretos de semejante parafernalia sexual. Las sesiones son una combinación de educación sexual, terapia de grupo y presentación comercial, donde las clientas son invitadas a “saborear, tocar y sentir” los juguetitos.

Desde el sex shop Extasy Collection, Gustavo Vidal sostiene: “En nuestra compañía, la mayor parte de las ventas se centralizan a través de la web, que ha mostrado ser una poderosa herramienta de comercialización. Usualmente, para un cierto tipo de público que busca adquirir los productos a través de gente de su confianza, la combinación de nuestros catálogos y la web logran una buena performance. Tenemos una red de representantes en el interior , que venden otros productos, como Tupperware o Essen y que, en su círculo de compradores, también hacen el pedido de juguetes eróticos”.

María Laura da cuenta de este fenómeno en Catamarca. Ella tiene 43 años y desde hace unos meses, no sólo vende lencería en el centro de la provincia, sino que también comercializa “chichitos” en sus reuniones. “Cada tanto, alguna clienta me consultaba sobre ropa interior más jugada o algo para sorprender a sus maridos. Lógicamente, cuando nos reunimos con mis amigas a tomar mate, o con madres de los compañeritos de mi hijo, surgen las preguntas. En ese ambiente, más relajado, muchas veces me preguntan por asesoramiento en sus temas puntuales, como el de la masturbación femenina , algo de lo que todavía, vaya a saber uno por qué motivo, no se habla”, dice.

Con sólo cuatro meses en el mercado, Sophie Jones es la única empresa que se dedica exclusivamente a esta clase de servicios en la Argentina. El último viernes, la marca organizó una feria de chiches XXX: “Pensé que esto podía funcionar teniendo en cuenta la idiosincrasia de la mujer latina. Alguien que, evidentemente, no suele entrar a un sex shop porque no se anima, porque le da vergüenza”, dice Ana, creadora del microemprendimiento. Y sigue: “Pasa algo muy curioso con algunas señoras: se convierten en compradoras casi compulsivas, organizan reuniones todos los meses y quieren tener, sí o sí, su propio ajuar erótico. Mi target es el de mujeres maduras, de 42 años a 65 años, que quieren sentirse unas diosas totales”, aclara Ana, pícara. Todas dicen que resulta.

 

Respuestas clásicas para preguntas poco convencionales


Amores! ¡Tesores! ¡Bombones! ¡Amiguete/ta/is! ¡Cuánto dolor! ¡Cuánta nostalgia! ¡Qué larga, qué espesa, qué gorda ha sido la separación! Y sin embargo heme aquí, como si nada hubiera o hubiese pasado, como si el tiempo no fuera esta caravana de sobresaltos o este camino sin retorno en busca del minuto perfecto, el encastre acabado, el/la acabado/da mismo/ma, la vuelta a remontar. ¡Hola y hola! Dejemos la poesía barata para la hot line y vayamos a lo nuestro, que hablando pocos/cas se entienden. ¿Alguien ahí quiere ir a los hechos/chas/chas? Pues entonces, allá vamos, resumiendo en este tránsito las dudas frecuentes que más de una vez y con insistencia han planteado a esta servidora: 1ª pregunta: ¿Cómo hago para encontrar un grupo con el cual mantener sexo? Ay, mis adorables criaturas de dios/a, ¿por qué será que todo/a/e/s tienen la misma idea fija? ¿Acaso creen que entre muchos/chas lograrán lo que no se logró en reuniones más privadas? ¿De casualidad creéis que por más grupo que se encuentre en esta vida no es todo grupo? Amiguete/ta/s, es factible que más de tres personas se metan en la misma cama, se acuesten en el mismo suelo, se estrujen contra la misma pared ¡pero así y todo siempre estará manteniendo sexo con uno/a, a lo sumo dos de los integrantes! La fisonomía humana no permite más que eso, y más que eso es glotonería que puede devenir desgarros de nariz o de oreja nada recomendables a señoras, señores, señ@s. Consejo: no busquen el grupo, como mucho, ármelo Ud. mismo/a/e. 2ª pregunta: ¿Cómo elijo pareja en el sexo grupal? ¡Las cosas que hay que escuchar!, ¡la de pavadas a las que hay que atender! ¿Para qué corno se entreveran con muchos/chas si lo que deseais es encontrar a uno/a/e? ¿No os parece soez de vuestra parte utilizar la burda excusa del libertinaje para ejercer la más perra/o actitud burguesa? Así no vale, amiguete/ta/s. Si va al grupo, dejad que el grupo también venga, aun cuando sea por la grupa. Y dejad de preguntar huevadas, que el tiempo estará de nuestro lado pero tampoco hay que exagerar. 3ª pregunta: ¿Cómo saber quién la pone cuando una/o está puesta en el sexo grupal? Los/las/les seres humanos, incluso los/las/les más sorprendentes, suelen tener marcas inconfundibles que les deja la vida y/o la genética, llámense lunares, cortes de cabello, ausencia del mismo, restos de comida en la boca, partes de tamaños más o menos adecuados a las necesidades de una/o/e. De ser necesario podría cualquiera distinguirse aun en el kilombo, pero la pregunta que cuelga es ¿para qué?, ¿para qué corno se mete Ud. entre tantas piernas si después quiere devolver cada una a la nalga que corresponde? Ah, mis tesoretes/tas/itos, esfuércense y entreguen lo que tienen en lugar de estar buscando un remitente para devolver lo conseguido. 4ª pregunta: ¿Cómo decir que no a uno/a y sí al resto dentro de una sesión de sexo grupal? Puede Ud. correr sus partes del área de influencia del/la/lo indeseable, puede Ud. hacer un mohín y dar vuelta la cara (aunque no le aseguro la integridad de las partes expuestas), puede Ud. tomarse la nariz como si tuviera una súbita alergia. Puede Ud. Más no debería si no quiere convertirse en el/la/lo indeseable de un grupo que mantiene sexo en común, porque le aviso que el rechazo es el atajo para quedarse fuera y con justa razón. Porque si se va a poner exquisito/ta, mejor dedíquese a los bizcochuelos.

 

El Sexo Comienza a los 30

Si Afrodita fuera porteña y viviera en el año 2007, estaría ansiosa por cumplir 30. El pasaje a la tercera década podría reservarle, incluso a la gran diosa griega del sexo, la conquista de nuevos territorios íntimos. Por lo menos, así opina una experta en sexualidad femenina, Diana Resnicoff —psicóloga clínica (UBA) y sexóloga— quien, desde hace 10 años, organiza en Buenos Aires talleres para mujeres de Enriquecimiento de la sexualidad. "La edad promedio de las que participan es 35 años. Una etapa muy importante para las mujeres en relación con su propio placer", agrega Resnicoff que es vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana y autora de Sexo, Mujeres y Fin de siglo - La intimidad redescubierta (Ed. Paidós). Aquí, se refiere a los mitos sexuales, las fantasías femeninas y los nuevos permisos.

 

Si pudiéramos evaluar del 1 al 10, cuánto sabemos las argentinas de sexo, ¿qué puntaje tendríamos?

Depende. Curiosamente, las más jóvenes, las de 18, 20, 22 años saben más de algunos temas técnicos, digamos, puede que saquen 4, 5 o 6 puntos. Las de 30 para arriba, 4, son pocas las que recibieron información sexual, pero hoy tienen muchas ganas de aprender y explorar su erotismo.

 

¿Cuáles son los mitos sexuales femeninos más arraigados?

Querer, por ejemplo, alcanzar el orgasmo por penetración. Y la mayoría logra el orgasmo por estimulación del clítoris, no por penetración, y es un mito pensar que éste último es mejor. ¿Otro mito? Decir que una mujer es frígida porque no tiene orgasmos. Habitualmente el hombre califica así a su mujer y se equivoca. Ella lubrica, siente deseos, el tema es que, en determinado momento, se desconecta.

 

¿Cuál es la queja más frecuente de las mujeres con respecto a sus compañeros sexuales?

"El eyacula muy rápido y no me da tiempo". Las mujeres necesitamos por lo menos 20 minutos de caricias, abrazos, besos. Por un tema fisiológico: el llenado de sangre de la vagina, que posibilita el orgasmo, es cinco veces más del que necesita el pene para ponerse erecto. Pero también necesitamos seducción, cortejo. Y la sexualidad del varón suele ser "pene parado, pene que penetra". Nosotras queremos otras cosas y estamos aprendiendo a pedirlas.

 

¿Qué queremos? ¿Estamos más exigentes en la cama?

Sí, pedimos más. Nos apropiamos de nuestro cuerpo, es un avance de la última década. Y al varón le cuesta adaptarse, sigue con la idea de que sexo equivale a penetración y que él debe ser un boy scout siempre listo.

 

¿Es el Viagra el mejor amigo de la mujer o un rival? Hay quienes dudan, ¿se excita por mí o porque consume Viagra?

Algunas compiten con el Viagra como si fuera la otra. Dicen "lo pesqué, tenía una pastillita azul, me mintió". Hoy el consumo está muy estimulado. Se sabe que en los boliches corre Viagra. Los chicos lo usan para probar si duran más tiempo desconociendo que si no hay un problema de erección, no lo necesitan.

 

¿Cuáles son las fantasías eróticas femeninas más frecuentes?

Que las aten a la cama. Tener relaciones sexuales con el cuñado, con el marido de la amiga, con dos hombres, con otra mujer. Una fantasía muy común es hacer el amor con el sodero, el pintor o el electricista. Quizás a una mujer le encantan las manos suaves de su marido, pero fantasea con las caricias de unas manos toscas, ásperas.

 

¿Qué ocurre —o deja de ocurrir— con la vida sexual de las parejas durante las vacaciones?

Durante el año corremos tanto que a la noche lo único que tenemos ganas es de dormir. Las vacaciones sirven para que la pareja se reencuentre sexualmente. Y el verano ayuda: los cuerpos están más desnudos, el contacto con la arena, el mar...

 

¿Algunos afrodisíacos para las parejas de larga data, quizás más desgastadas sexualmente?

¿Por qué no compartir un baño de inmersión y jugar con la espuma? Eso genera sensaciones que van calentando el motor. ¿Por qué no un masaje en pareja? Quizás probar hacer el amor en otro lugar que no sea la cama.

 

¿Las prácticas swingers están de moda para volver a despertar la pasión en la pareja?

Sí, es una práctica más frecuente que hace cinco años. Viene una pareja a tu casa, hay un intercambio con cierto acuerdo previo de las condiciones. Pero no tienen sexo grupal, intercambian parejas y van a cuartos diferentes. Después se vuelven a reunir, fuman algo, conversan un rato y se van. Creo que la pareja tiene que estar muy sólida para sostener este tipo de práctica. Se necesita solidez psicológica también. Te puede dar un brote el saber que tu pareja está en la pieza de al lado con otra persona.

 

¿Las mujeres hoy se animan más a entrar y comprar en sex shops?

Sí, mucho más. En los talleres de erotismo piden direcciones de sex shops. Porque, claro, entrar a los de Lavalle da vergüenza... Y eligen más que nada vibradores. Los incorporan al juego con sus parejas o los usan a solas.

 

¿La masturbación femenina dejó de ser tabú?

Sigue siendo tabú. Muchas jamás lo hicieron, muchas lo hacen, pero en el momento que tienen una pareja, dejan de hacerlo. Nos cuesta, nos educaron con tantos prejuicios. Pero las mujeres de todas las épocas se masturbaron, algunas con el método más famoso, con el bidet. Y lo seguirán haciendo, a veces, con culpa. Además, es fundamental para conocernos sexualmente.

 

¿Las mujeres hablamos mucho más de sexo entre nosotras —como reflejó la serie Sex and the City— que con ellos?

Sí, fue muy buena esa serie, ayudó a abrir las mentes. Mirá, en un grupo de mujeres basta que una cuente algo de su vida sexual para que todas se prendan. Es cierto, hablamos más entre nosotras que con ellos. Podemos sincerarnos más. Ellos, en cambio, cuando se juntan entre amigos siguen la carrera del rendimiento. Todavía están presos de conceptos propios de la cultura patriarcal, machista.

 

¿Qué es lo peor que un hombre puede hacer en la cama, lo menos erótico, lo que enfría automáticamente?

Descalificarte, despreciarte, no escucharte. Decir que con las otras le fue mejor. Decirle a una mujer que no sirve sexualmente. Eso es lo peor. Porque, aún si una mujer tiene su autoestima relativamente elevada, puede hacerla bolsa con esa crítica.

 

¿Cómo sería el identikit del amante ideal?

Ellas quieren alguien divertido. Con el que puedan hacer todas las cosas que no hicieron con su ex. Alguien con onda, que no venga con pálidas. Porque siempre los ex tuvieron las pálidas. Eso escucho mucho en las chicas de 30: los ex tuvieron las pálidas, quieren alguien diferente. Muchas prefieren a alguien menor que ellas, es bastante recurrente: mujeres de 35 con varones de 25.

 

¿Es una buena combinación sexual?

Sí. La mujer llega a su pico sexual después de los 30. Empieza para ella una etapa de más experiencia, donde se anima más, se apropia de su cuerpo... Y si ya pasó por una separación de pareja, suele elegir a alguien de acuerdo a lo que ella desea realmente y no según lo que le dijeron que debía ser. En esta etapa la sexualidad pasa a ser muy importante, pero la sexualidad es algo más de lo que pasa en la cama. Es el saludo a la mañana, la llamada durante el día, el mail que puedo mandar.


 


 

 

 

 

 



 

 

 

 

 


 


 

 

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